La redacción de un contrato es un paso fundamental en cualquier relación jurídica, ya que permite establecer los derechos y obligaciones de las partes involucradas. Sin embargo, es común encontrar errores que pueden generar conflictos, nulidad contractual o dificultades en su ejecución. En este breve boletín, identificamos algunos de los errores más frecuentes y las formas de evitarlos.
1. Falta de Precisión y Claridad en los Términos
Uno de los errores más habituales es la redacción ambigua de las cláusulas contractuales. Según el Código Civil, para que un contrato tenga validez, debe cumplir elementos esenciales. Cuando los términos son vagos o sujetos a múltiples interpretaciones, pueden surgir disputas entre las partes sobre los mencionados elementos, sus alcances y responsabilidades.
Para evitar este problema, es recomendable:
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Definir de manera clara el objeto del contrato, los derechos y obligaciones de cada parte.
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Utilizar un lenguaje jurídico preciso sin ambigüedades.
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Incluir ejemplos o referencias cuando sea necesario para evitar malentendidos.
2. Falta de Regulación sobre Incumplimientos y Resolución del Contrato
Otro error frecuente es no incluir cláusulas claras sobre qué sucede en caso de incumplimiento. El Código Civil regula la terminación de los contratos por causas como el incumplimiento de obligaciones, la imposibilidad sobrevenida o el mutuo acuerdo de las partes (Arts. 1561 y 1563)Código Civil . No definir sanciones o mecanismos de resolución puede dificultar la ejecución de derechos en caso de controversias.
Para evitar problemas, se recomienda incluir:
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Cláusulas de penalización por incumplimiento y el monto de posibles indemnizaciones.
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Plazos y condiciones para resolver el contrato en caso de incumplimiento.
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Mecanismos de resolución de conflictos, como mediación o arbitraje, que pueden agilizar la solución de disputas.
Conclusión
La correcta redacción de un contrato evita conflictos y protege los intereses de las partes. Para garantizar su validez y eficacia, es recomendable contar con la asesoría de un abogado especializado, asegurarse de que las cláusulas sean claras y cumplir con las formalidades exigidas por la ley ecuatoriana. Un contrato bien estructurado no solo otorga seguridad jurídica, sino que también facilita su ejecución y cumplimiento.
Autor: José Luis Vásconez